viernes, 18 de enero de 2013

Hacia una comunidad nueva


Necesitamos una comunidad donde el perdón sea un pilar básico. Una comunidad al estilo de Jesús, no está formada por personas que piensan igual, o que tienen los mismos gustos, o que son un grupo de amigos naturales. Las diferencias nos enriquecen y Jesús nos hace hermanos, con nuestros defectos, nuestros pecados, nuestras ideologías, nuestros gustos. La misión no es cambiar la forma de pensar del otro sino aceptarle como es, queriéndole, descubriendo sus grandezas y sus miserias al igual que lo hacemos con nosotros mismos.

Una comunidad de verdaderos hermanos necesita el perdón para poder crecer, para poder abrirse a otros, para ser coherentes entre lo que se predica de palabra y lo que se transmite con las obras. Es necesario que aceptemos al otro tal cual es, porque así lo acogemos, pasa a formar parte de nosotros y podemos mirarle de frente, llamarle hermano y comenzar a construir juntos.

Jesús nos une a través del perdón, de la humildad. Que sepamos perdonar a los que nos ofenden, para que también puedan perdonar nuestras ofensas. Afiancemos el perdón para poder construir una comunidad más cristiana.


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