viernes, 16 de febrero de 2018

Los laicos protagonistas de la misión


Los materiales de la charla "Los laicos protagonistas de la misión", impartida por D. Óscar Alonso Peno, están a tu disposición haciendo click aquí.


Y Óscar nos dejó también esta bonita historia sobre cómo Dios está con nosotros hasta el último momento de nuestra vida:

La hija de un hombre le pidió a un sacerdote que fuera a su casa a hacer una oración para su padre que estaba muy enfermo. Cuando el sacerdote llegó a la habitación del enfermo, encontró a éste en su cama con la cabeza alzada por un par de almohadas. 

Había una silla al lado de su cama, por lo que el sacerdote pensó que el hombre sabía que vendría a verlo. 

- "Supongo que me estaba esperando", le dijo. 

- "No ¿quién es usted?", dijo el hombre. 

- "Soy el sacerdote que su hija llamó para que orase con usted; cuando vi la silla vacía al lado de su cama supuse que usted sabía que yo vendría a visitarlo". 

- "Oh sí, la silla", dijo el hombre enfermo, ¿le importa cerrar la puerta?" 

El sacerdote sorprendido la cerró. "Nunca le he dicho esto a nadie, pero toda mi vida la he pasado sin saber cómo orar. Cuando he estado en la iglesia he escuchado siempre al respecto de la oración, que se debe orar y los beneficios que trae, pero siempre esto de las oraciones me entró por un oído y me salió por el otro pues no tengo idea de cómo hacerlo. 

Entonces hace mucho tiempo abandoné por completo la oración. 

"Esto ha sido así en mí hasta hace unos cuatro años, cuando conversando con mi mejor amigo me dijo: José, esto de la oración es simplemente tener una conversación con Jesús. Así es como te sugiero que lo hagas: te sientas en una silla y colocas otra silla vacía enfrente tuyo, luego con fe miras a Jesús sentado delante de ti. No es algo alocado el hacerlo pues él nos dijo: "Yo estaré siempre con vosotros". Por lo tanto, le hablas y lo escuchas, de la misma manera como lo estás haciendo conmigo ahora". "Es así que lo hice una vez y me gustó tanto que lo he seguido haciendo unas dos horas diarias desde entonces". Siempre tengo mucho cuidado que no me vaya a ver mi hija....pues me internaría de inmediato en el manicomio."

El sacerdote sintió una gran emoción al escuchar esto y le dijo a José que era muy bueno lo que había estado haciendo, y que no cesara de hacerlo. 

Luego hizo una oración con él, le extendió una bendición y se fue a su parroquia. 

Dos días después, la hija de José llamó al sacerdote para decirle que su padre había fallecido. 

El sacerdote le preguntó: 

- "¿Falleció en paz?" 

- "Sí, cuando salí de la casa a eso de las dos de la tarde me llamó y fui a verlo a su cama, me dijo lo mucho que me quería y me dio un beso." "Cuando regresé de hacer compras una hora más tarde ya lo encontré muerto." "Pero hay algo extraño al respecto de su muerte, pues aparentemente justo antes de morir se acercó a la silla que estaba al lado de su cama y recostó su cabeza en ella, pues así lo encontré. ¿Qué cree usted que pueda significar esto?" 

El sacerdote se secó las lágrimas de emoción y le respondió: 

- "Ojalá que todos nos pudiésemos ir de esa manera..."



sábado, 10 de febrero de 2018

Mercadillo solidario


Febrero es el mes de Campaña Contra el hambre en el Mundo que organiza la ONG MANOS UNIDAS.

El lema de este año es COMPARTE LO QUE IMPORTA. Y eso es lo que queremos hacer todos el domingo 18. Compartir.

Como ya sabéis, nuestra parroquia elige un proyecto de colaboración con Manos Unidas. El elegido es:

“comprar un vehículo para un dispensario rural y programa de salud comunitaria”
Lugar: Marmain y 45 aldeas cercanas, en el estado de Meghalaya, en India
Al frente del proyecto: Hermanas de los desamparados
Coste del proyecto: 10.000 euros

Os invitamos a participar en el Mercadillo Solidario, que, como otros años, se celebra en los salones parroquiales, después de misa de 11,30 a lo largo de la mañana

No nos dejes caer en la tentación


Vamos a comenzar la Cuaresma, tiempo de preparación para la Pascua y tiempo de conversión. Hemos de cambiar muchas cosas, pero si lo pensamos con detenimiento descubriremos que la vida, toda ella, es un constante cambio.

En estos días vamos a escuchar en el Evangelio cómo Jesús fue tentado por Satanás durante los días que estuvo en el desierto. Es en esos momentos de soledad es cuando aparecen las peores tentaciones, aquellas que nos revelan contra nosotros mismos, aquellas de las que surgen los miedos, las inseguridades, los agobios y no estar conforme con lo que se tiene y con lo que se es.  En definitiva, de nuestro propio interior puede surgir la infelicidad.

Jesús, a través de las bienaventuranzas, nos marca los objetivos de la vida cristiana apelando siempre a la importancia de ser y estar felices en todas las situaciones de la vida. Uno que es feliz no necesita nada más y en consecuencia hace oídos sordos a todas las tentaciones que le salgan al camino.
Por eso, Jesús, al vivir otro año más el tiempo de gracia de la Cuaresma te pedimos con más insistencia “no nos dejes caer en la tentación” tal y como nos enseñaste en el padrenuestro.

Frente a la tentación de la grandeza danos la virtud de la sencillez, frente a la tentación de poseer haznos desprendidos, para que sepamos regalar vida a los demás y así poder ser verdaderamente felices. Sólo de esa manera estaremos siguiendo tus pasos que nos guían por nuestro desierto solitario hacia el manantial de tu Resurrección.


Evangelio del Domingo


La lepra se le quitó, y quedó limpio

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: 
—«Si quieres, puedes limpiarme»
Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó, diciendo:
—«Quiero: queda limpio.»
La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio. Él lo despidió, encargándole severamente:
—«No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés. 
Pero, cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en descampado; y aun así acudían a él de todas partes. 
Mc 1, 40-45


REFLEXIÓN 

“Señor, si quieres, puedes limpiarme…” Jesús, sintiendo lástima; extendió la mano y lo tocó diciendo: “Quiero: queda limpio”. La compasión de Jesús. Ese padecer con que lo acercaba a cada persona que sufre. Jesús, se da completamente, se involucra en el dolor y la necesidad de la gente… simplemente, porque Él sabe y quiere padecer con, porque tiene un corazón que no se avergüenza de tener compasión.

“No podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en descampado”. Esto significa que, además de curar al leproso, Jesús ha tomado sobre sí la marginación que la ley de Moisés imponía. Jesús no tiene miedo del riesgo que supone asumir el sufrimiento de otro, pero paga el precio con todas las consecuencias.

La compasión lleva a Jesús a actuar concretamente: a reintegrar al marginado. Y éstos son los tres conceptos claves que la Iglesia nos propone hoy en la liturgia de la palabra: la compasión de Jesús ante la marginación y su voluntad de integración.
S.S. Francisco

Nuevo número de La Vidriera


Ya podéis descargar, haciendo click aquí, el nuevo número de la hoja informativa parroquial La Vidriera, que se repartirá esté domingo en la Parroquia.


domingo, 28 de enero de 2018

Charla: Los laicos, protagonistas de la misión


El próximo lunes 5 de febrero a las 20 h, tendremos en la Parroquia la charla titulada "Los laicos, protagonistas de la misión", pronunciada por D. Óscar Alonso Peno, responsable de pastoral y laico comprometido.

Será en la capilla de abajo.

viernes, 19 de enero de 2018

Evangelio del Domingo


Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a pro¬clamar el Evangelio de Dios. Decía:
—«Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»
Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su her¬mano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo
Jesús les dijo:
—«Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.»
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jor¬naleros y se marcharon con él. 

Mc 1,14-20


REFLEXIÓN: Convertíos y seguidme

Después de los muchos años que pasó de vida oculta en Nazaret con su familia, después de pasar cuarenta días en el desierto y hacerse bautizar por Juan, Jesús tenía ideas claras sobre su misión. Su vida se dedicaría a proclamar la buena nueva de la salvación. El mensaje a comunicar era conciso y concreto: “Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios: Convertíos y creed en el Evangelio”. Casi diríamos que en su formulación intervino algún profesional del mundo de la publicidad actual. Jesús le dice a su gente que ha terminado ya el tiempo de la espera. Hay algo nuevo que está aquí, que viene a nosotros. Su venida no depende de nuestro esfuerzo sino de la voluntad de Dios. Ha sido él el que ha roto los plazos y se ha presentado en medio de nuestro mundo. Sin avisar. Sin pedir permiso. En nosotros está acoger ese Reino que viene a nosotros. A que le acojamos convenientemente se dirigen las últimas palabras de Jesús invitándonos a la conversión y a la fe.

Se ve que el niño de Belén, al que hace poco celebrábamos entre villancicos y fiestas, ya ha crecido y tiene algo que decirnos. No es un juguete sonrosado con el que podamos hacer lo que queramos. Nos habla como a personas adultas, nos invita a cambiar de vida, a convertirnos. Para acoger el Reino de Dios que está cerca. Porque el tiempo se ha cumplido. Ya no es tiempo de excusas. Dios está aquí y nos llama.

Por eso el mensaje de Jesús, que, al principio, parece dirigirse a todos los que le escuchan de una forma abstracta y general, termina por hacerse concreto. Y sus palabras se pronuncian directamente para Simón y su hermano Andrés. Y para Santiago, el hijo del Zebedeo, y su hermano Juan. Jesús pasa a su lado y no los deja tranquilos. Los llama. Los invita a convertirse, a cambiar de vida, a seguirle. Les da una misión. Lo suyo ya no va a ser pescar peces sino pescar hombres y mujeres, reunir a la familia de Dios, convocar a todos los llamados a participar en el Reino del Padre.

Hoy somos nosotros los que escuchamos esta Palabra. Jesús pasa a nuestro lado y nos invita a convertirnos porque el Reino está cerca. Y luego nos llama por nuestro nombre. Para que le sigamos, para que seamos sus discípulos, para que participemos en la misión de reunir a los hijos de Dios perdidos y formemos la familia de los hijos en torno al Padre. El momento es apremiante, como dice Pablo en la carta a los Corintios. ¿Vamos a perder también esta oportunidad?

Fernando Torres

Nuevo número de La Vidirera


El número 96B de la hoja informativa parroquial La Vidriera ya puedes descargarlo haciendo click aquí.

viernes, 12 de enero de 2018

Evangelio del Domingo


En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: «Éste es el Cordero de Dios.» 
Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. 
Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: «¿Qué buscáis?» 
Ellos le contestaron: «Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?» 
Él les dijo: «Venid y lo veréis.» 
Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice: «Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo).»
Y lo llevó a Jesús. 
Jesús se le quedó mirando y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro).» 
Jn 1,35-42
Todos estamos llamados a seguir a Jesús

Hoy se habla mucho de las vocaciones. O mejor, de la falta de vocaciones. Seminarios y noviciados de las congregaciones religiosas, tanto masculinas como femeninas, parecen estar casi vacíos. ¿Es que no hay vocaciones como antes? ¿Es que no hay chicos y chicas que escuchen la llamada de Dios?

Las lecturas de este domingo nos plantean el itinerario más básico de la vocación cristiana. No de la vocación al sacerdocio o a la vida religiosa sino a la vida cristiana. Sólo el que escucha la voz de Dios que le llama a la vida cristiana podrá luego pensar si tendrá que vivir esa vida como laico casado o casada o como sacerdote diocesano o como religioso o religiosa. Pero lo básico será siempre ponerse a la escucha y no confundir la voz de Dios con las muchas voces que en nuestro mundo nos ofrecen caminos aparentemente hermosos y llenos de buenas perspectivas pero que, quizá, a la larga, no terminan de dar todo lo que prometen. Esa necesidad de escuchar bien y de identificar las diversas voces que nos llaman se pone de manifiesto en la primera lectura. El pequeño Samuel escucha la voz de Dios que le llama, pero, quizá por su juventud, cree que es su maestro Elí el que le llama. Necesita enseñanza, orientación y ayuda para discernir y darse cuenta de que la voz que le llama es el mismo Dios.

La siguiente etapa de la vocación cristiana es seguir a Jesús y escucharle. Mejor todavía, entrar en su casa y quedarnos con él, convivir con él, sentir con él, compartir sus sentimientos e ideales. Hasta hacerlos nuestros. Eso es lo que hicieron aquellos discípulos de Juan que vieron pasar a Jesús. “Maestro, ¿dónde vives?”. La respuesta es clara: “Venid y lo veréis”. No hay más camino que ir por nosotros mismos y experimentar. Conocer a Jesús de cerca es una experiencia personal que nadie puede hacer por nosotros.

Sólo cerca de él, sentiremos que cambia nuestra vida y que ésta toma una nueva y definitiva dirección porque el Evangelio se convierte en su centro. Es lo que en el Evangelio se simboliza con el cambio de nombre de Simón. Su nuevo nombre “Cefas-Pedro” tiene que ver con la misión que se le encarga al servicio del Evangelio. O lo que en la lectura de la primera de Corintios se sugiere al decir que ahora el cristiano es templo del Espíritu Santo. ¡Ojalá todos escuchemos la voz de Dios que nos llama a vivir al servicio del Reino que Jesús predicó! Porque lo otro, ser sacerdotes, vivir en matrimonio o comprometerse en la vida religiosa, vendrá como consecuencia.

Como gotas de agua que se funden en el mar


Comienza el año y con él se renuevan los buenos propósitos, no sabemos cuántos conseguiremos, pero no hay que dejarlo de intentar. Ahora también puede ser el momento de plantearnos cómo tiene que ser nuestra relación como cristianos, que viven su fe desde la parroquia de San José Obrero, atendiendo a los retos y necesidades propias de nuestro barrio, de nuestra sociedad y de nuestro tiempo.

Hay canciones que nos son muy familiares porque las hemos escuchado y cantado muchas veces, pero quizás por eso no nos hemos parado a profundizar en el mensaje que nos pretende transmitir esa composición musical. Un claro ejemplo es el cántico de comunión que lleva por título “Una espiga dorada por el sol” que fue compuesta por el sacerdote músico Cesáreo Gabaraín. Esta canción, al igual que otras del mismo autor, pueden ser consideradas obras maestras de la música sacra actual. Junto a una melodía fácil de aprender aparece una letra muy poética que encierra un significado que nos puede servir de pequeños consejos para vivir adecuadamente en nuestra comunidad parroquial.

Una estrofa de esa canción nos dice “como gotas de agua que se funden en el mar, los cristianos un cuerpo formarán”. Sin duda el compositor se está inspirando en la primera carta de San Pablo a los Corintios, en la que el apóstol de los gentiles nos dice que los miembros son muchos pero que forman un solo cuerpo. El músico nos transmite la misma idea de una forma más poética, con la imagen de las gotas de agua que son muchas y cada una diferente, pero al fin y al cabo todas son necesarias y se funden unas con otras para formar algo más grande como es el mar. En ese mar cada gota deja a un lado su individualidad, lo que la hace diferente y eso es lo que enriquece y forma la comunidad.

La imagen del agua, formada por muchas gotas, también nos hace reflexionar sobre el poder de la comunidad. Gota a gota se llegan a erosionar las piedras, se abre surco donde parecía imposible, así es el trabajo de los agentes pastorales, acompañar estar al lado de las personas que lo necesitan. La lluvia fina es la que verdaderamente llega a calar la tierra, mantenerse firmes en la fe es lo que sostiene la Iglesia y ser coherentes entre lo que predicamos y lo que hacemos da credibilidad al mensaje que transmitimos. El agua al entrar en el mar se vuelve salada, así también nosotros tomamos la esencia, la sal y el apoyo del resto de la comunidad. También es normal que el agua se evapore, regresa a su origen para volver a empezar el ciclo, del mismo modo nosotros en momentos de incertidumbre y debilidad necesitamos volver a sentir el aliento de nuestros hermanos en la fe.
Comencemos el año con alegría, con ilusión y con el firme propósito de ser gotas que se unan a otras y fundiendo nuestras vidas podamos formar el mar de la Iglesia que se hace vida en nuestra comunidad parroquial.

Nuevo número de La Vidriera


El nuevo número de la hoja informativa parroquial La Vidriera ya está disponible aquí.

Este fin de semana podrás recogerla en papel en la Parroquia.


lunes, 25 de diciembre de 2017

¡Feliz Navidad!


El Señor ha nacido entre nosotros...

¡Feliz Navidad!


sábado, 16 de diciembre de 2017

Agenda de Navidad


Horario especial de misas.
-Domingo 24, 4º domingo de Adviento, se suprime la misa de la tarde.
-Misa del Gallo a las 12 de la noche.
-El día de Navidad no hay misa a las 11,30 h
-Domingo 31, misas habituales de domingo: 11,30; 12,30 y 19 h.
-El día de Año Nuevo (Santa María Madre de Dios) no hay misa a las 11,30 h

Dejar la puerta abierta


Aún en muchos de nuestros pueblos se mantiene la costumbre de dejar abierta la puerta de la casa, esas puertas que tienen una parte inferior y otra superior, que a la vez sirve de ventana para iluminar el portal y que sólo es cubierta en verano con una cortina para no dejar entrar el calor. Los de casa y aquellos que así se consideran pasan sin llamar, desechando simplemente el pestillo de la parte inferior y una vez dentro saludan, encontrando como respuesta aquella conocida frase de “hasta la cocina” que es donde solía estar la gente junto al calor de la lumbre.
Esta costumbre popular nos habla de la confianza, de entrar hasta lo privado, de compartir, de no tener miedo, de alguna manera nos puede recordar a la Navidad, a aquel momento recogido en las escrituras en el que María y José buscan posada en Belén para que pueda nacer el Niño. Lo único que encuentran son cerrojos echados, y alguna voz que les dice que no hay sitio y que son horas intempestivas.
Frente a esto, años después, Jesús nos enseña la parábola del Buen Samaritano donde el posadero abre la puerta al samaritano que viene cargado con aquel hombre que fue asaltado y apaleado en el camino. Quizás no era la mejor publicidad para su establecimiento, pero el dinero que recibió y la promesa de que le pagaría a la vuelta todo lo que se pasase del presupuesto le convenció. A poco que meditase el posadero, al curar cada día las heridas del hombre maltrecho, descubriría la esencia de la acción del samaritano y seguro que le cambió la vida, al igual que si los posaderos de Belén hubieran sabido para quién era realmente la posada.
Jesús sigue naciendo cada día y sigue buscando posada, pero ¿encontrará abierta nuestra puerta? Recordemos que dejar la puerta abierta también significa estar nosotros abiertos a otras realidades, a hacer las cosas de otra manera, en definitiva, a vivir al estilo que Jesús nos enseña, desde la sencillez y la humildad. Pues si la vida, como decía Santa Teresa, es una noche en una mala posada, no dejemos pasar la oportunidad de reconocer, incluso en los momentos más oscuros de nuestra existencia, que Dios se quiso hacer hombre en un pesebre para salvarnos de nuestros miedos y de la desconfianza que tiene quien ve la vida desde una mirilla interior y nunca está dispuesto a abrir su puerta de su corazón.


Evangelio del Domingo


En medio de vosotros hay uno que no conocéis

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo,
para dar testimonio de la luz, para que por él todos vieran a la fe.
No era él la luz, sino testigo de la luz.
Y éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan, a que le preguntaran:
—«¿Tú quién eres?». Él confesó sin reservas: —«Yo no soy el Mesías». Le preguntaron: —«Entonces, ¿qué? ¿Eres tú Elías?». Él dijo: —«No lo soy». —«¿Eres tú el Profeta?». Respondió: —«No». Y le dijeron: —«¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?». Él contestó: —«Yo soy la voz que grita en el desierto: “Allanad el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías».
Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: —«Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?». Juan les respondió: —«Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia».
Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.
Juan 1, 6-8. 19-28


El tercer domingo de Adviento se llama domingo «de la alegría» y marca el paso de la primera parte, prevalecientemente austera y penitencial, del Adviento a la segunda parte dominada por la espera de la salvación cercana. El título le viene de las palabras «Estad siempre alegres» (gaudete) que se escuchan al inicio de la Misa: «Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres. El Señor está cerca». Pero el tema de la alegría invade también el resto de la liturgia de la Palabra. En la primera lectura oímos el grito del profeta: «Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios». El Salmo responsorial es el Magníficat de María, intercalado del estribillo: «Me alegro con mi Dios». La segunda lectura, finalmente, comienza con las palabras de Pablo: «Hermanos: Estad siempre alegres».
Ser felices es tal vez el deseo humano más universal. Todos quieren ser felices. el Evangelio es, a su modo, un largo himno a la alegría. El nombre mismo «evangelio» significa, como sabemos, feliz noticia, anuncio de alegría.
La alegría debe ser una de las características del vivir cristiano. Cuando creemos que tenemos en Dios un Padre que nos ama y que quiere lo mejor para nosotros, sus hijos, no podemos temer que nos esté engañando. Jesús no es un simple hombre que pudo haberse creído un iluminado, cayendo en la trampa de su propia ilusión. Como leemos en el evangelio, Juan nos presenta a Jesús como verdadero Dios, el Hijo, que existía desde toda la eternidad. Él es la Palabra, por la que todo ha sido hecho. De su plenitud todos hemos recibido y la gracia y la verdad nos han llegado por medio de Él. Ese es también el testimonio del último profeta del Antiguo Testamento, Juan el Bautista, que resume todo lo que fue dicho anteriormente. Al señalar a Jesús como Aquel a quien teníamos que esperar, se nos dice claramente que sólo Él, y nadie más que Él, puede alcanzarnos la dicha que sobrepasará todos nuestros anhelos.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Nuevo número de La Vidriera


El nuevo número de la hoja informativa parroquial La Vidriera se repartirá este domingo en La Parroquia. Puedes descargarlo haciendo click aquí.


domingo, 10 de diciembre de 2017

Agenda de Adviento


Jueves 14 de diciembre, 20 h: Celebración penitencial

Viernes 15 de diciembre, 20,15 h: Concierto de la Coral y Escolanía Pablo VI

Sábado 16 de diciembre, 17 h: Festival de Navidad. En los salones parroquiales.


viernes, 3 de noviembre de 2017

Evangelio del Domingo


Uno solo es vuestro Padre

En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos diciendo: 
- En la cátedra de Moisés se han sentado los letrados y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen.
Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar.
Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame «maestro».
Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno sólo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos.
Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno sólo es vuestro Padre, el del cielo.
No os dejéis llamar jefes, porque uno sólo es vuestro Señor, Cristo. 
El primero entre vosotros será vuestro servidor. 
El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido. 
Mateo 23,1-12


«No hacen lo que dicen». Nuestro mayor pecado es la incoherencia. No vivimos lo que predicamos. Tenemos poder pero nos falta autoridad. Nuestra conducta nos desacredita. Nuestro ejemplo de vida más evangélica cambiaría el clima en muchas comunidades cristianas.
«Cargan fardos pesados sobre los hombros de la gente... pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar». Es cierto. Con frecuencia, somos exigentes y severos con los demás, comprensivos e indulgentes con nosotros. Agobiamos a la gente sencilla con nuestras exigencias, pero no les facilitamos la acogida del evangelio. No somos como Jesús que se preocupaba de hacer ligera su carga pues era sencillo y humilde de corazón.
«Todo lo que hacen es para que los vea la gente». No podemos negar que es muy fácil vivir pendientes de nuestra imagen, buscando casi siempre "quedar bien" ante los demás. No vivimos ante ese Dios que ve en lo secreto. Estamos más atentos a nuestro prestigio personal.
«No os dejéis llamar maestros... ni guías... porque uno solo es vuestro Maestro y vuestro Guía: Cristo». El mandato evangélico no puede ser más claro: renunciad a los títulos para no hacer sombra a Cristo; orientad la atención de los creyentes sólo hacia él. ¿Por qué la Iglesia no hace nada por suprimir tantos títulos, prerrogativas, honores y dignidades para mostrar mejor el rostro humilde y cercano de Jesús?
«No llaméis padre vuestro a nadie en la tierra porque uno solo es vuestro Padre del cielo». Para Jesús el título de Padre es tan único, profundo y entrañable que no ha de ser utilizado por nadie en la comunidad cristiana. ¿Por qué lo permitimos? 
José Antonio Pagola

El Cristo de la cabecera


Es habitual encontrar en los hogares cristianos alguna imagen que represente a Cristo, a la Virgen María o a algún santo al que se tenga una especial devoción.

Hace algunas décadas, cuando la situación económica era más precaria que la actual, las familias arrancaban del ataúd de sus difuntos el crucifijo para colocarlo en la cabecera de la cama. Desde la perspectiva actual este hecho nos puede parecer un tanto macabro, pero si lo miramos desde otro punto de vista podemos encontrar en este acto una sincera profesión de fe.

 El difunto, una vez que ha fallecido va junto a Dios y por lo tanto no necesita tener un cristo encima, cuando está viendo cara a cara al verdadero Cristo.  Quizás basándose en esta idea o simplemente por la necesidad de tener un crucifijo para la cabecera de la cama, es por lo que varias generaciones guardaban en un lugar privilegiado de la casa el crucifijo del ataúd de sus seres queridos.

Por otra parte, este crucifijo no deja de ser un recuerdo, quizás el último recuerdo, de aquella persona que lo portó en su féretro. En este sentido se convierte en un elemento evocador y a la vez en un recordatorio que invita a rezar por el descanso de su alma.

En la actualidad esta costumbre ya se ha erradicado, aunque siempre queda algún caso aislado, pero lo que no debemos olvidar nunca es el recuerdo a nuestros difuntos, a aquellas personas que formaron parte de nuestra vida y que tantas cosas no enseñaron, entre ellas nos transmitieron la fe.

Por eso, en este mes de noviembre, en el que hacemos especial memoria de los difuntos recordémosles agradeciendo a Dios todo lo que a través de su ejemplo nos ha regalado y pidamos para que gocen eternamente de la alegría del Cielo y sigan intercediendo por nosotros ante Dios.


Nuevo número de La Vidriera


Este fin de semana tendrás a tu disposición en la Parroquia un nuevo número del boletín informativo parroquial La Vidriera. También puedes acceder a la versión digital haciendo click aquí.


viernes, 6 de octubre de 2017

Dejar un hueco a Dios en nuestro horario


Comienza el curso, es el momento de plantearnos nuevas metas y propósitos, de iniciar actividades hasta ahora desconocidas, de avanzar de nivel, de gestionar el tiempo, de programar y de hacer horarios.

También es el momento de preguntarnos ¿dejamos un hueco para Dios en nuestro horario? Podemos responder con rapidez a esta pregunta y decir que vamos los domingos a misa, o llevamos a nuestros hijos a catequesis, que rezamos por las noches al acostarnos y que a lo largo del curso tendremos un par de bodas, la comunión de algún sobrino o el bautizo del niño que acaban de tener unos amigos. Seguro que también hacemos un hueco a Dios antes de los exámenes de final de evaluación, o cuando estemos preocupados por algún tema médico propio o de nuestros allegados.

Dios es el Señor del tiempo, del ayer, de hoy y de mañana, ¿no se merece que le dediquemos algún rato más?

Si queremos a Dios, deberíamos relacionarnos con él de la misma manera que lo hacemos con nuestros seres queridos, algo que se resume en cuatro términos: escuchar, acompañar, compartir y celebrar.

Escuchar: estemos siempre atentos a la Palabra de Dios, tengamos pequeños momentos para leer el Evangelio de cada día, para contemplar y hacer nuestras las actitudes que tuvo Jesús en su vida.

Acompañar: no olvidemos que Dios se hace presente en cada persona que encontramos en el camino de la vida, caminemos junto a los otros, vivamos junto a ellos sus alegrías y sus tristezas, su vivir cotidiano.

Compartir: aprovechemos para vivir la fe de forma compartida. Son muchos los grupos que hay en la parroquia y seguro que alguno tiene algo que nos gusta. Vivir la fe junto a otros es algo que nos enriquece.

Celebrar: Dios es alegría, es Resurrección, es esperanza, es amor, todo esto es digno de ser celebrado en comunidad, por eso no hagamos de ir a misa una rutina o el cumplimiento de un mandato, sino que la Eucaristía dominical sea ante todo y sobre todo celebración y la acción de gracias del amor que Dios nos regala.

Que durante este curso tu horario siempre esté lleno de Dios.

Evangelio del domingo


LA PIEDRA QUE DESECHARON LOS ARQUITECTOS ES AHORA LA PIEDRA ANGULAR

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los senadores del pueblo: Escuchad otra parábola: 

Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. 

Llegado el tiempo de la vendimia, enviaron sus criados a los labradores para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon. 

Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último, les mandó a su hijo diciéndose: «Tendrán respeto a mi hijo». 

Pero los labradores, al ver al hijo se dijeron: «Éste es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia». 

Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron. 

Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores? 

Le contestaron: Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores que le entreguen los frutos a sus tiempos. 

Y Jesús les dice: ¿No habéis leído nunca en la Escritura: «La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular? ¿Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente»?  

Por eso os digo que se os quitará a vosotros el Reino de los cielos y se dará a un pueblo que produzca sus frutos.                                                                                                                                                                                                                                               
  Mateo 21,33-43


El dueño del campo plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó en ella un lagar, edificó una torre y por último la arrendó a unos viñadores para que la trabajasen. Y aquí empieza lo inaudito: uno a uno los viñadores mataron a los servidores que envió el propietario. El propietario podía haber enviado la guardia de la ciudad, sin embargo, después de mandar a varios de sus siervos envía a su hijo único. ¿Dónde está la prudencia de esta actitud? ¿Dónde está escrito que en caso de que el heredero fuese asesinado el asesino heredaría los bienes del propietario? Cualquier persona con un poco de justicia diría que Jesús tomó una actitud un poco insensata. Sin embargo, Cristo estaba contando su propia historia a los fariseos. ¿Por qué justamente a los fariseos? Porque quería salvarlos, porque ninguno puede burlarse de Dios cuya bondad y justicia son infinitas.

Esa viña también podemos ser tú y yo: tantos dones que hemos recibido de parte de Dios con tanto amor y delicadeza, y que, tal vez, no hemos respondido siempre a esos cuidados del Viñador celestial. Es más, quizá no le hayamos dado frutos buenos, sino sólo uvas amargas y podridas. Cristo está esperando que también nosotros “le demos los frutos a su tiempo”. ¿Qué frutos has dado a Dios hasta el día de hoy en tu vida? ¿Eres tú uno de esos viñadores homicidas que rechazan a Cristo con su rebeldía, incredulidad o indiferencia? 

Cristo es la piedra angular de la historia. Y el reino de los cielos que Cristo ha conquistado con su muerte por amor a nosotros se entregará sólo a esos que han sabido dar en el momento oportuno los frutos de la viña al propietario. Cristo por tanto debe ser la piedra angular de nuestra vida. No podemos permanecer indiferentes ante las exigencias de esta parábola: o entregamos los frutos al propietario de la viña cuando él nos los pida o no se nos entregará nada a cambio. No existe una tercera posibilidad. ¿Estaríamos preparados si Cristo nos pidiera cuentas en este momento?

Agenda


-Todas las tardes, antes de misa, hay rezo del Rosario

-Se reanuda el horario normal de misas. Días laborales a las 19’30   Domingos y días de fiesta a las 11’30, 12’30 y 19’00

-El día 15, fiesta de La Santa, se suprime la misa de 11’30 (por orden del Obispado). El resto de misas siguen su horario normal de cualquier domingo.

Nuevo número de La Vidriera


Este fin de semana se repartirá en la Parroquia un nuevo número del boletín informativo parroquial La Vidriera. Ya puedes descargarlo haciendo click aquí.


viernes, 2 de junio de 2017

Agenda


•Novena al Sagrado Corazón: del 15 al 23 de junio, A las 7.30 de la tarde

•El sábado día 17, durante la misa y después de misa actuará la coral de cámara de San Sebastián.

•Confirmaciones de nuestra parroquia.  El día 25 de junio a las 11 h, en La Catedral


•Se suprime la misa de 7 de la tarde de los domingos en los meses de Julio, agosto y septiembre

•El despacho parroquial cambia el horario. Será los lunes y viernes de 6 a 7 de la tarde

Junto a ti, buscaré otro mar


Llega el verano y con él las vacaciones que hacen que cambie la rutina. Buscamos destinos de playa, montaña, el pueblo o simplemente la ciudad, que en verano se vive y se disfruta de otra manera. Sea cual sea nuestro destino, en un lugar u otro, iremos a misa y puede que escuchemos y cantemos una canción muy conocida como es el Pescador de Hombres que el sacerdote músico Cesáreo Gabarain compuso en el año 1981. Una canción que fue cantada incluso por el Papa Juan Pablo II y que recoge con gran belleza la llamada a los discípulos, a esos pescadores del lago de Tiberiades que dejan todo para seguir a Jesús.

Al hilo de esta canción podemos sentir también nosotros una llamada de Jesús a ser pescadores de hombres, a ser sus seguidores. La tarea no es fácil, sabemos que a veces el mar, la sociedad, nuestro entorno, puede verse como una tempestad, pero recordemos que Jesús, aunque parezca que duerme, siempre está vigilante y es capaz de calmar, de sosegar las aguas de nuestras vidas invitándonos, incluso, a caminar sobre nuestros miedos e inseguridades.

Jesús nos invita a buscar otro mar, a hacer las cosas de otra manera, a mirar más allá de la línea del horizonte, sólo tenemos que fiarnos de Él, aceptar su oferta y seguirle. Jesús no busca ni a sabios ni a ricos, sabe lo que llevamos en nuestra barca y nos mira a los ojos llamándonos por nuestro nombre. Hagamos nosotros lo mismo acercándonos al otro sin juzgarle y compartiendo la misma faena, echar las redes, echar las manos, ayudar a todo el que lo necesite.

Y si la tarea se hace dura ofrezcamos el cansancio para que otros descansen, en definitiva, dejarnos convertir en amor que quiera seguir amando. Esta es nuestra misión, cada uno desde sus circunstancias. Ojalá que en este verano y cada día sintamos la presencia de Jesús que sigue viniendo a la orilla de nuestra vida.


Evangelio del Domingo


Recibid el Espíritu Santo

Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
- Paz a vosotros.
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
- Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.
Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:
- Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.


Juan 20,19-23


Culminamos el Tiempo Pascual. Completamos los 50 días pascuales. El Don del Espíritu Santo es “el Fruto” de la Resurrección y Ascensión de Jesús al cielo; un Jesús sentado a la derecha del Padre y que desde allí nos regala el mejor Don del Padre y del Hijo que es su Espíritu. 
 
El Evangelio nos narra el encuentro del Resucitado, al anochecer del primer día de la semana, con los suyos. Al grupo de discípulos les embarga el miedo, la desesperanza y la tentación de irse cada uno por su sitio. La comunidad se constituye cuando Jesús se pone y está en el centro; cuando asienten y creen que Jesús es el Mesías de Dios, el Hijo de Dios que ha vencido a la muerte y que está vivo. Jesús en el centro les trae la Paz y va a romper todas las ataduras. Se constituye la primera comunidad de creyentes. 
     
En este día nos fijamos sobre todo en el acontecimiento del envío o de la misión de esa comunidad. Hasta ahora, durante 50 días, hemos gozado de las fiestas pascuales. Hemos alimentado la Fe, la esperanza y el amor. Lo hemos celebrado hacia dentro de la comunidad. Hemos crecido y madurado en el horno u hogar de la comunidad, nos hemos fortalecido y animado. Todo eso no puede quedar encerrado en el cenáculo de la comunidad. Hay que llevar esa experiencia vivida de la Fe a toda la tierra. Por eso Jesús, de inmediato, envía a la Misión. Con una particularidad, que hace remontar esa misión o envío al Padre. Es el Padre, fuente y origen de todo, el que ha enviado a Jesús, y ahora Jesús en su nombre, nos envía a nosotros. Nos constituye en “otros cristos”. Con la misma misión que el Hijo. Nos da la misión de ser constructores de Paz. Nos envía a perdonar, a liberar, a quitar fronteras, a amnistiar, a sanar y hacer que crezca el Reino de Dios. 
     
También a nosotros se nos ha dado y se nos da el Espíritu Santo con sus dones: Fortaleza, Sabiduría, Entendimiento, Consejo, Ciencia, Piedad, Temor de Dios. Espíritu Santo que es “Viento impetuoso” que mueve las puertas, que empuja y lleva hacia adelante, que barre y limpia y te hace caminar como sobre alas de águila. Espíritu Santo que es “Fuego” que ilumina, calienta, quema, sana y dinamiza. Espíritu Santo que es “Aceite”, ungüento que suaviza, impregna, rejuvenece, da vigor y es alimento. El Espíritu Santo pasa por nuestra mente y corazón; nos abre las entendederas para conocer mejor los planes del Padre, para entender la Palabra de Jesús; enardece nuestro corazón y lo inflama para dinamizarlo y llevarlo a la opción por El Padre y su Hijo Jesús. El Espíritu Santo es el AMOR que ensambla al Padre y al Hijo y nos ensambla a nosotros al Padre y al Hijo en la interioridad de la Trinidad.

Este Espíritu no nos deja estar quietos y resignados, sino que nos lleva a vivir nuestra vida mirando a Dios y mirando a los hermanos. Nos lleva a perder el miedo a entregar nuestra vida por la causa de los demás.

Gonzalo Arnáiz Álvarez

Nuevo número de La Vidriera


Ya está disponible para su descarga el último número de la hoja informativa parroquial "La Vidriera". Puedes descargarlo haciendo click aquí.


viernes, 5 de mayo de 2017

Agenda


Las primeras comuniones serán los días:

14 y 21 de mayo a las 11  h

27 de mayo a las 18 h

28 de mayo a las 11 h

Aviso importante: Los viernes hay un cambio en el horario del despacho parroquial. A partir de ahora será de 17,30 a 18,30 horas (en vez de por las mañanas).

Con flores a María


Tradicionalmente hablamos del mes de mayo como el mes de las flores, el momento en el que la primavera se muestra en todo su esplendor. También mayo está dedicado especialmente a la Virgen María. Hay un ejercicio piadoso, el de las flores, que se sigue haciendo en muchos lugares. Se trata de ofrecer una flor ensalzando las virtudes de María, es una forma de “echarle flores”, es decir piropos, una manera cariñosa de mostrar el amor que sentimos por nuestra Madre, María.

Pero, paremos un momento y como María guardemos esta imagen meditándola en nuestro corazón. Regalar una flor es una forma de agradecer lo que alguien nos ha enseñado, por eso, antes de ofrecer una flor a María pensemos en lo que ella nos enseña para nuestra vida creyente.

María nos enseña a escuchar, a estar atentos a la Palabra de Dios y a las necesidades de los demás. Así nos lo muestra en la Anunciación donde escucha y acepta el anuncio del ángel y se pone en camino para ayudar a su prima Isabel.

María nos enseña a alentar, a animar, como ocurrió en la boda de Caná cuando anima a Jesús a hacer su primer milagro, aunque Él decía que aún no había llegado su hora María insiste y al final todo se convierte en fiesta.

María nos enseña a permanecer, a comprometernos, sigue a su Hijo hasta la cruz. Allí también está la Madre, no se aparta de las dificultades, acepta el dolor y lo convierte en amor.

María nos enseña a confiar, a creer sin necesitar pruebas, a fiarse de los renglones torcidos que usa Dios para hacerse presente en nuestras vidas.

Por eso cuando en este mes de mayo llevemos flores a María digámosla:

María, enséñanos a ofrecerte las verdaderas flores de la fe, que encontramos caminando junto a ti en el sendero de la vida. Ayúdanos a vivir la alegría de la Resurrección, de la Pascua florida, para que brote en nosotros una nueva primavera espiritual que nos convierta en verdaderos testigos de tu Hijo.



Evangelio del Domingo


Quien entre por mi se salvará

En aquel tiempo, dijo Jesús:
- «Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda, y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.»
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
- «Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y, salir, Y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.»

Juan 10, 1-10


Nueva relación con Jesús

En las comunidades cristianas necesitamos vivir una experiencia nueva de Jesús reavivando nuestra relación con él. Ponerlo decididamente en el centro de nuestra vida. Pasar de un Jesús confesado de manera rutinaria a un Jesús acogido vitalmente. El evangelio de Juan hace algunas sugerencias importantes al hablar de la relación de las ovejas con su Pastor. Lo primero es “escuchar su voz” en toda su frescura y originalidad. No con fundirla con el respeto a las tradiciones ni con la novedad de las modas. No dejarnos distraer ni aturdir por otras voces extrañas que, aunque se escuchen en el interior de la Iglesia, no comunican su Buena Noticia. Es importante sentirnos llamados por Jesús “por nuestro nombre”. Dejarnos atraer por él personalmente. Descubrir poco a poco, y cada vez con más alegría, que nadie responde como él a nuestras preguntas más decisivas, nuestros anhelos más profundos y nuestras necesidades últimas. Es decisivo “seguir” a Jesús. La fe cristiana no consiste en creer cosas sobre Jesús, sino en creerle a él: vivir confiando en su persona. Inspirarnos en su estilo de vida para orientar nuestra propia existencia con lucidez y responsabilidad. Es vital caminar teniendo a Jesús “delante de nosotros”. No hacer el recorrido de nuestra vida en solitario. Experimentar en algún momento, aunque sea de manera torpe, que es posible vivir la vida desde su raíz: desde ese Dios que se nos ofrece en Jesús, más humano, más amigo, más cercano y salvador que todas nuestras teorías. Esta relación viva con Jesús no nace en nosotros de manera automática. Se va despertando en nuestro interior de forma frágil y humilde. Al comienzo, es casi solo un deseo. Por lo general, crece rodeada de dudas, interrogantes y resistencias. Pero, no sé cómo, llega un momento en el que el contacto con Jesús empieza a marcar decisivamente nuestra vida.

José Antonio Pagola

jueves, 4 de mayo de 2017

Nuevo número de La Vidriera


El nuevo número de la hoja informativa parroquial La Vidriera se repartirá en nuestra iglesia este domingo. Ya puedes descargarlo haciendo click aquí.

jueves, 6 de abril de 2017

Agenda de Semana Santa


Aquí tienes todos los horarios e informaciones sobre la celebración de la Semana Santa en nuestra Parroquia.










domingo, 2 de abril de 2017

Celebración penitencial


El próximo miércoles 5 de abril, a las 20 h, tendremos la celebración penitencial de Cuaresma en nuestra Parroquia.

Esperamos vuestra participación.

viernes, 31 de marzo de 2017

Nuevo número de La Vidriera


Este domingo se repartirá en la Parroquia un nuevo número de la hoja informativa parroquial La Vidriera, especial Semana Santa.

Ya puedes descargarlo haciendo click aquí.


jueves, 2 de marzo de 2017

Evangelio del domingo


Cuaresma: ayuno, limosna y oración

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
- "Cuando hagas limosna, no lo vayas pregonando, como hacen los hipócritas en los templos y por las calles, para ser vistos por los demás. Cuando tú des limosna, que no sepa tu mano izquierda, lo que hace la derecha".
"Y cuando reces, no hables mucho, como los charlatanes, que se figuran que cuanto más hablan, más van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo".
"Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro. Tú, cuando ayunes, pon cara alegre, para que no noten los demás que ayunas, sino tu Padre que ve en el secreto del corazón".

Mt 6, 16-21.


Ayuna de…
… juzgar a otros, descubre a Dios que vive en ellos. 
… palabras hirientes, llénate de frases sanadoras.
… descontento, llénate de gratitud.
… enfados, llénate de paciencia.
… pesimismo, llénate de esperanza.
… preocupaciones, llénate de confianza en Dios.
… quejarte, llénate de aprecio por la maravilla que es la vida.
… presiones que no cesan, llénate de una oración que no cesa.
… amargura, llénate de perdón.
… darte importancia a ti mismo, llénate de compasión por los demás.
… ansiedad sobre tus cosas, comprométete en la propagación del amor que Dios nos tiene.
… desaliento, llénate del entusiasmo de la fe.
… pensamientos mundanos, llénate de las verdades que fundamentan el camino evangélico.
… todo lo que te separe de Dios, llénate de todo lo que a Él te acerque.
… de pan, llénate del pan de Cristo Jesús.

Acompaña a tu Dios alma mía


La piedad popular nos ha regalado el ejercicio del Vía Crucis, una forma de orar basada en la contemplación de catorce estaciones que nos ayudan a descubrir los misterios de la Pasión y Muerte de Jesús.

“Acompaña a tu Dios alma mía” es la primera frase de la estrofa de la primera estación del Vía Crucis. Si profundizamos en estas palabras descubrimos en ellas una invitación a que nuestra alma, y con ella todo nuestro ser, medite sobre las escenas que se nos muestran en este ejercicio piadoso, muchas de las cuales se siguen haciendo presentes en la actualidad en acontecimientos que suceden a los hombres y mujeres de hoy.

El Vía Crucis, el camino de la cruz, puede ser una buena ayuda para que vivamos la Cuaresma con verdadero sentido de conversión. Podemos fijarnos en la humildad de Jesús, que acepta la condena a muerte y carga con la cruz, es despojado de sus vestiduras y muere como un malhechor. También podemos fijarnos en tres personajes que podríamos haber sido cualquiera de nosotros: Las mujeres de Jerusalén, el Cirineo y la Verónica.

Las mujeres de Jerusalén sienten lástima de aquel hombre justo, que dentro de su sufrimiento les ofrece el consuelo que sólo puede dar aquel que piensa más en los demás que en sí mismo “No lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos”

El Cirineo, Simón de Cirene, era un labrador al que alquilaron u obligaron a ayudar a Jesús a llevar la cruz. Sin duda es la imagen de aquellos que se encuentran situaciones en la vida en las que hay que arrimar el hombro, y lo que comienza como una obligación puede convertirse en un regalo. Seguro que el Cirineo encontró en Jesús una mirada limpia llena de agradecimiento.

La Verónica es el reflejo de aquellas mujeres que siempre se han mostrado dispuestas a mancharse por intentar aliviar el dolor de los demás. Según cuenta la tradición la imagen del rostro de Cristo quedó grabada en un pañuelo de la Verónica, seguro que esa imagen también quedó grabada para siempre en su mente y en su corazón.

Que esta Cuaresma sea el momento para que nuestra alma acompañe a su Dios que sigue sufriendo en cada ser humano condenado sin razón. Que aprendamos a llorar con los que lloran, a ayudar a los que lo necesitan y a estar siempre dispuestos a limpiar el rostro de cualquier ser humano, donde también se descubre el Rostro de Dios.


Agenda


Horario Misas: Diaria 19,30 h. Domingos 11,30 – 12,30 y 19 h.

Vía Crucis: Todos los viernes de cuaresma a las 19,00 h.

Nuevo número de La Vidriera


Este domingo podrás encontrar en la Parroquia un nuevo número de la hoja informativa parroquial La Vidriera. También puedes descargarlo desde aquí.


jueves, 9 de febrero de 2017

Proyecto Manos Unidas: Renovación Escuela Infantil


Durante este mes de febrero nuestra parroquia se une al Proyecto de Manos Unidas “Renovación de la escuela infantil” en la aldea de Shebo, en la región de Gambella en Etiopía, uno de los países del llamado Cuerno de África. La región de Gambella es una de las más abandonadas y atrasadas de Etiopía, tanto social como económicamente. Las infraestructuras y servicios sociales son muy pobres, afectando negativamente a la cobertura educativa y sanitaria, y por extensión a la calidad de vida de los habitantes de la zona. La Iglesia Católica lleva trabajando en Gambella desde el año 2000, que es relativamente poco si se compara con otras regiones del país. El Vicariato de Gambella ayuda a toda la población sin distinción y su trabajo se ha centrado en la educación, el apoyo a las mujeres y la agricultura.

Este proyecto se desarrolla en la aldea de Shebo que se encuentra a unos 800 km. al oeste de la capital, Addis Abeba. En la aldea viven 460 familias, y actualmente cuenta con dos colegios: una escuela infantil de la Iglesia Católica y una de primaria del gobierno. La escuela infantil de Shebo fue una de las primeras que se construyó en el vicariato, a la que acuden 160 alumnos, la mitad de los cuales son niñas. Sin embargo, la estructura ha sufrido serios daños a causa de la lluvia, las termitas y el tipo de terreno donde está construida. Se pide la colaboración de Manos Unidas para renovar y reparar las infraestructuras: techos, paredes, suelos, puertas y equipamiento tanto del bloque administrativo como de las aulas. El proyecto también incluye la reparación de la valla y subsanar la falta de agua en la escuela, por lo que se pretende conectar el sistema de agua de la misión con el del edificio de preescolar y la instalación de un tanque de agua de fibra de vidrio además de los correspondientes grifos para los niños. El socio local (la parroquia de Shebo) colaborará con un 7,5% del proyecto, y los beneficiarios aportarán toda el agua necesaria para los trabajos de reparación y se encargarán de descargar los materiales de construcción en el lugar del proyecto, así como la limpieza del mismo. El proyecto beneficiará directamente a 160 niños al año.

En nuestra parroquia, a lo largo del todo el mes, los grupos de niños y jóvenes van a llevar a cabo distintas acciones con el fin de recaudar fondos para este proyecto. El día 12, después de la misa de 11,30 h, se celebrará la tradicional Feria Solidaria, a la que os animamos a participar y durante la cual tendrá lugar el sorteo de la Cesta de Navidad generosamente donada para este tema.





PROYECTO MANOS UNIDAS
RENOVACION DE ESCUELA INFANTIL
Importe total: 19.877 €
Al frente del proyecto: Parroquia Católica de Shebo
Beneficiarios: Directos 160 niños, indirectos 978 personas

Agenda


Horario Misas:
Diaria 19,30 h
Domingos 11,30 – 12,30 y 19 h

Feria Solidaria Manos Unidas: Domingo 12 de febrero, después de la misa de 11,30 h

sábado, 4 de febrero de 2017

Evangelio del Domingo


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
- Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?
No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.
Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.
                                                                             
Mt 5, 13-16


REFLEXIÓN

Jesús da a conocer con dos imágenes lo que piensa y espera de sus seguidores. 
“Vosotros sois la sal de la tierra”. Las gentes sencillas de Galilea captan espontáneamente el lenguaje de Jesús. Todo el mundo sabe que la sal sirve, sobre todo, para dar sabor a la comida y para preservar los alimentos de la corrupción. Del mismo modo, los discípulos de Jesús han de contribuir a que las gentes saboreen la vida sin caer en la corrupción.
“Vosotros sois la luz del mundo”. Sin la luz del sol, el mundo se queda a oscuras y no podemos orientarnos ni disfrutar de la vida en medio de las tinieblas. Los discípulos de Jesús pueden aportar la luz que necesitamos para orientarnos, ahondar en el sentido último de la existencia y caminar con esperanza.
Las dos metáforas coinciden en algo muy importante. Si permanece aislada en un recipiente, la sal no sirve para nada. Sólo cuando entra en contacto con los alimentos y se disuelve con la comida, puede dar sabor a lo que comemos. Lo mismo sucede con la luz. Si permanece encerrada y oculta, no puede alumbrar a nadie. Sólo cuando está en medio de las tinieblas puede iluminar y orientar. Una Iglesia aislada del mundo no puede ser ni sal ni luz.
El Papa Francisco ha visto que la Iglesia vive hoy encerrada en sí misma, paralizada por los miedos, y demasiado alejada de los problemas y sufrimientos como para dar sabor a la vida moderna y para ofrecerle la luz genuina del Evangelio. Su reacción ha sido inmediata: “Hemos de salir hacia las periferias”. El Papa insiste una y otra vez: “Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrase a las propias seguridades. No quiero una Iglesia preocupada por ser el centro y que termina clausurada en una maraña de obsesiones y procedimientos”. Su llamada está dirigida a todos los cristianos: “No podemos quedarnos tranquilos en espera pasiva en nuestros templos”. “El Evangelio nos invita siempre a correr el riesgo del encuentro con el rostro del otro”. El Papa quiere introducir en la Iglesia lo que él llama “la cultura del encuentro”. Está convencido de que “lo que necesita hoy la iglesia es capacidad de curar heridas y dar calor a los corazones”.

José Antonio Pagola

viernes, 3 de febrero de 2017

Nuevo número de La Vidriera


Ya puedes descargar, haciendo click aquí, el nuevo número de La Vidriera, la hoja informativa parroquial.


miércoles, 1 de febrero de 2017

Amigos de Jesús por un barrio limpio


Ha sido una actividad enfocada a crecer en grupo. Pensada desde el "nosotros podemos" supiéramos ser parte activa de un proyecto en el que la observación la escucha, el respeto, y el trabajo en equipo eran las claves para favorecer que cada niño incorpore la idea del "yo puedo" y por tanto ser el cambio que queríamos ver en nuestro barrio.

Hemos tenido en cuenta estas pautas. SIENTO IMAGINO ACTÚO EVALÚO Y ESCUCHO.  Dimos una vuelta por el barrio y vinos las necesidades las pusimos en común y trabajamos la manera de poderlo hacer mejor. Para ello sacaron la idea de colocar carteles para  mantener limpios los parques. Sin papeles ni excrementos de animales. También vieron que había pocas papeleras, por lo que decidieron colocar alguna.






sábado, 7 de enero de 2017

Evangelio del Domingo


Éste es mi Hijo, el Amado

En aquel tiempo, fue Jesús de Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara.
Pero Juan intentaba disuadirlo, diciéndole:
- «Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?»
Jesús le contestó:
- «Déjalo ahora. Está bien que cumplamos así todo lo que Dios quiere»
Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrió el cielo y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz del cielo que decía:
- «Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto.»

Mt 3, 13-17

                                              

Antes de narrar su actividad profética, los evangelistas nos hablan de una experiencia que va a transformar radicalmente la vida de Jesús. Después de ser bautizado por Juan, Jesús se siente el Hijo querido de Dios, habitado plenamente por su Espíritu. Alentado por ese Espíritu, Jesús se pone en marcha para anunciar a todos, con su vida y su mensaje, la Buena Noticia de un Dios amigo y salvador del ser humano.

No es extraño que, al invitarnos a vivir en los próximos años “una nueva etapa evangelizadora”, el Papa nos recuerde que la Iglesia necesita más que nunca “evangelizadores con Espíritu”. Sabe muy bien que solo el Espíritu de Jesús nos puede infundir fuerza para poner en marcha la conversión radical que necesita la Iglesia. ¿Por qué caminos? Esta renovación de la Iglesia solo puede nacer de la novedad del Evangelio. El Papa quiere que la gente de hoy escuche el mismo mensaje que Jesús proclamaba por los caminos de Galilea, no otro diferente. Hemos de “volver a la fuente y recuperar la frescura original del Evangelio”. Solo de esta manera, “podremos romper esquemas aburridos en los que pretendemos encerrar a Jesucristo”.

El Papa está pensando en una renovación radical, “que no puede dejar las cosas como están; ya no sirve una simple administración”. Por eso, nos pide “abandonar el cómodo criterio pastoral del siempre se ha hecho así” e insiste una y otra vez: “Invito a todos a ser audaces y creativos en esta tarea de repensar los objetivos, las estructuras, el estilo y los métodos evangelizadores de las propias comunidades”.

Francisco busca una Iglesia en la que solo nos preocupe comunicar la Buena Noticia de Jesús al mundo actual. “Más que el temor a no equivocarnos, espero que nos mueva el temor a encerrarnos en las estructuras que nos dan una falsa contención, en las normas que nos vuelven jueces implacables, en las costumbres donde nos sentimos tranquilos, mientras afuera hay una multitud hambrienta y Jesús nos repite sin cansarse: Dadles vosotros de comer”.

El Papa quiere que construyamos “una Iglesia con las puertas abiertas”, pues la alegría del Evangelio es para todos y no se debe excluir a nadie. ¡Qué alegría poder escuchar de sus labios una visión de Iglesia que recupera el Espíritu más genuino de Jesús rompiendo actitudes muy arraigadas durante siglos! “A menudo nos comportamos como controladores de la gracia y no como facilitadores. Pero la Iglesia no es una aduana, es la casa del Padre donde hay lugar para cada uno con su vida a cuestas”.


José Antonio Pagola

jueves, 5 de enero de 2017

Carta de los Reyes Magos a los niños de todas las épocas


Queridos niños de todas las épocas:

Quizás os extrañe que seamos nosotros, Melchor, Gaspar y Baltasar quienes os escriban, pero ya iba siendo hora de que recibieseis contestación a las innumerables cartas que cada año nos enviáis, pues os tenemos que agradecer que sigáis creyendo en nosotros y en todo lo que los Reyes Magos significan.

Cuando decimos niños de todas las épocas nos referimos tanto a los niños que habitaron en otros siglos como a los que actualmente su corazón se sigue acelerando cada vez que llegan estas fechas y nos da igual que esos niños tengan un año, quince, treinta, cincuenta, sesenta y cinco, ochenta o incluso cien, pues lo que verdaderamente importa es el espíritu interior y ese no entiende de edades.

Ya conocéis nuestra historia, somos tres magos, tres astrólogos, tres estudiosos que se atreven a mirar el cielo y por eso descubrimos una estrella que nos llevó hasta el Niño Dios. Ya sabéis que cuando se ve una estrella fugaz hay que pedir un deseo y nosotros al ver la estrella de Belén también lo pedimos, ¿sabéis cuál fue?, os lo podemos contar porque se cumplió. Nuestro deseo fue que viésemos lo más grande que hay en el mundo. Seguimos a la estrella, nos pusimos en camino, dejando todo lo que teníamos entre manos, pues las oportunidades hay que aprovecharlas. Y la estrella nos fue guiando por el desierto, por llanuras y montañas hasta llegar a Belén, un pequeño pueblo de Judea.

En aquel pueblo, habitado por gente sencilla y humilde encontramos a unos padres con un recién nacido que era el Hijo de Dios, un pequeñín en el que se recoge el amor que Dios nos tiene, el Emmanuel (Dios con nosotros), Jesús (Dios salva).

Para descubrir la verdadera grandeza hay que mirar con los ojos de la fe, para darse cuenta de todos los pequeños regalos que da la vida de cada día. Queremos aprovechar esta carta para deciros que ya sabemos que habéis sido buenos, que os habéis portado bien, pero que sois como sois, con fallos, con debilidades, y aún así también os quiere Dios. Todos los años os traemos lo que pedís, e incluso algo más, pero nos gustaría que os deis cuenta de una vez que los mejores regalos no son los que vienen envueltos en papel, sino los que tienen como envoltorio carne y hueso, es decir, las personas. Esas personas a las que nos gusta tener cerca y que si tenemos lejos las echamos de menos, esas personas que nos llaman o nos escriben, con las que compartimos chistes, chascarrillos, inquietudes y amarguras.

Que mirar en estos días y siempre al Niño Jesús nos recuerde que cada persona es un regalo, que no se te olvide disfrutarlo.

Un abrazo muy fuerte. Melchor, Gaspar y Baltasar


Nuevo número de La Vidriera


El nuevo número de la hoja informativa parroquial La Vidriera, correspondiente a enero, se repartirá este fin de semana en la Parroquia, y ya se puede descargar haciendo click aquí.


domingo, 25 de diciembre de 2016

jueves, 8 de diciembre de 2016

Agenda de Adviento y Navidad


-Inmaculada Concepción. 8 de diciembre. Misas como domingo: 11,30; 12,30 y 19 h.

-Festival de Navidad. Sábado 17 a las 17,00 h.

-Celebración Penitencial. Lunes 19, a las 20,00 h.

-Nochebuena (sábado). No hay misa de 19,30 h. La Misa del Gallo es a las 12 de la noche

-Navidad. No hay misa a las 11,30 h., sólo las misas de 12,30 y 19 h.

-31 de diciembre (sábado). Horario normal de misas: 19,30 h.

-Año Nuevo. 1 de enero. No hay misa de 11,30. Las misas son a las 12,30 y 19 h.

-Epifanía del Señor. 6 de enero. Horario de misas: 11,30, 12,30 y 19 h

sábado, 3 de diciembre de 2016

Y tú ¿también sueñas caminos? (Reflexión para Adviento)


Este título podría haber servido como lema publicitario de un anuncio de coches, quizás de un todoterreno al que no hay camino que se le resista. Pero aquí no vamos a anunciar coches sino que vamos a reflexionar sobre el Adviento, la fe y la vida y lo vamos a hacer de la mano de María, que siempre nos acompaña.

Dice la canción que la Virgen sueña caminos, está a la espera, al Virgen sabe que el niño está muy cerca. Una mujer, cuando está embarazada siente a la criatura en su seno, es como si sus ojos se volvieran hacia su interior. La fe es también una mirada al interior que llega a descubrir que Dios habita en nosotros y al mismo tiempo tener la certeza de que el Niño, el Dios que se hace presente en los pobres y en los humildes está muy cerca.

La canción que nos sirve de guía también nos dice que “de Nazaret a Belén hay una senda, por ella van los que creen en las promesas”. Hoy hay muchas sendas, muchas rutas que se basan en las promesas, a veces en promesas falsas. Son muchos los inmigrantes que salen de su tierra perseguidos como Jesús José y María cuando tuvieron que hacer el camino de vuelta de Belén a Nazaret. A los inmigrantes actuales, a todos los que están lejos de su hogar por diferentes motivos les tenemos que acompañar, comprender y acoger, pues en ellos también se hace presente el Mensajero que anuncia la paz para todos los pueblos.

El camino es un símbolo del Adviento, Juan el Bautista nos invita a preparar el camino al Señor, allanando el recorrido. Dios nos invita a prestar nuestra manos apara acoger, abrazar y acompañar, pues sólo así seremos los que sueñan y esperan la buena nueva, los que abren las puertas al Niño, que está muy cerca.

Vivamos el Adviento poniéndonos en camino de la mano de María, la mujer humilde y servicial que esperó, se fió de Dios y estuvo siempre atenta a las necesidades de los demás y hagámoslo con sencillez y apertura de miras, soñando nuevos caminos de amor que lleven hasta Dios.

Evangelio del Domingo


Él os bautizará con Espíritu y fuego

Por aquel tiempo, Juan Bautista se presentó en el desierto de Judea, predicando:
«Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.»
Éste es el que anunció el profeta Isaías, diciendo:
“Una voz grita en el desierto:
"Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos."”
Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre.
Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y del valle del Jordán; confesaban sus pecados; y él los bautizaba en el Jordán.
Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizara, les dijo:
« ¡Camada de víboras!, ¿quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente?
Dad el fruto que pide la conversión.
Y no os hagáis ilusiones, pensando: "Abrahán es nuestro padre", pues os digo que Dios es capaz de sacar hijos de Abrahán de estas piedras.
Ya toca el hacha la base de los árboles, y el árbol que no da buen fruto será talado y echado al fuego.
Yo os bautizo con agua para que os convirtáis; pero el que viene detrás de mí puede más que yo, y no merezco ni llevarle las sandalias.
Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.
Él tiene el bieldo en la mano: aventará su parva, reunirá su trigo en el granero y quemará la paja en una hoguera que no se apaga.»

Mt 3, 1 12

Por los años 27 o 28 apareció en el desierto del Jordán un profeta original e independiente que provocó un fuerte impacto en el pueblo judío: las primeras generaciones cristianas lo vieron siempre como el hombre que preparó el camino a Jesús.

Todo su mensaje se puede concentrar en un grito: “Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos”. Después de veinte siglos, el Papa Francisco nos está gritando el mismo mensaje a los cristianos: Abrid caminos a Dios, volved a Jesús, acoged el Evangelio.

El papa Francisco nos está indicando todos los días los cambios de actitudes que necesitamos.

•Poner a Jesús en el centro de la Iglesia: “una Iglesia que no lleva a Jesús es una Iglesia muerta”.
•No vivir en una Iglesia cerrada y autorreferencial: “una Iglesia que se encierra en el pasado, traiciona su propia identidad”.
•Actuar siempre movidos por la misericordia de Dios hacia todos sus hijos: no cultivar “un cristianismo restauracionista y legalista que lo quiere todo claro y seguro, y no halla nada”. “Buscar una Iglesia pobre y de los pobres”.
•Anclar nuestra vida en la esperanza, no “en nuestras reglas, nuestros comportamientos eclesiásticos, nuestros clericalismos”.